19 ene. 2009

La ceremonia inaugural de Barack Obama

Inauguration tickets are counted and distributed on Capitol Hill in Washington, Monday, Jan. 12, 2009. (AP Photo/Susan Walsh)

Los preparativos y la expectativa son impresionantes. El 44º presidente de los Estados Unidos está causando un fenómeno de atracción en medios de comunicación que sólo una estrella de cine o de rock (o ambas juntas) puede lograr, pero esta vez en vez de Hollywood, tenemos al propio gobierno norteamericano como "productor" de este show, que por ser más político no deja de ser menos mediático y superficial. The New York Times lo define de esta manera:

"Crammed together as far as the eye could see — from the seated statue of Abraham Lincoln all the way past the reflecting pool and up the hill to the Washington Monument — they danced, sang, shivered, cheered, hooted and hollered for the black man who will be America’s next president, in what seemed a cross between the Rev. Dr. Martin Luther King Jr.’s March on Washington and Woodstock." (Helene Cooper, "Inauguration Celebrations Begin in Washington". En: New York Times, 18 de enero del 2009)

Motorcycle police participate in a rehearsal of the upcoming parade to celebrate the inauguration of U.S. President-elect Barack Obama in Washington, January 11, 2009. (REUTERS/Jonathan Ernst)

Model builder Gary McIntire puts the finishing touches on a Lego presidential inauguration scene on Thursday, Jan. 15, 2009 at Legoland California in Carlsbad, Calif. The scene was built to celebrate President-elect Barack Obama's inauguration ceremony on Tuesday. (AP Photo/Sandy Huffaker)

Barack Obama debería ser, desde mañana (si todo sale bien) el próximo presidente de los EEUU, pero desde la campaña, y sin singuna inauguración de por medio, ya se ha convertido en un pop star, dada su popularidad, su imágen, su capacidad discursiva y claro, ayuda también el desprestigio y pésima imágen que deja George W. Bush, uno de los peores (si no el peor) presidente de los EEUU.

A director reviews his notes during a rehearsal for the Inauguration Ceremony January 11, 2009 at the US Capitol. (PAUL J. RICHARDS/AFP/Getty Images)

Obama representa (ojo, no significa, sólo representa en el imaginario de los norteamericanos y en gran parte del resto del mundo) una era de cambios y de esperanza. No es por nada que dos de sus frases más utilizadas en campaña fueron "vote for a change" y luego, "hope". Sin embargo, la crisis económica mundial que atravesamos y que parece que se va a seguir manifestándose en despidos y cierres de empresas, por una parte; y las "obligaciones" del gobierno norteamericano con sus aliados y el poder de los halcones del Pentágono van a ser los dos principales escollos del primer presidente afroamericano de la historia de EEUU. En menos de cuatro años, el 2012, veremos si durante su campaña de re-elección (disculpen la especulación) logró concretar alguna de sus promesas y conservar ese halo y popularidad que ya ostenta.

Los Angeles street artist Shepard Fairey poses for a picture with his Barack Obama Hope artwork in the Echo Park area of Los Angeles on Monday, Jan. 12, 2009. Fairey is the designer of the famous Obama campaign poster and also the Obey-Andre the Giant poster of a few years back. (AP Photo/Damian Dovarganes)

Mañana, el 20 de enero del 2009, será el acto central de la ceremonia presidencial de inauguración más vista de la historia (es un cliché, lo sé, hay más gente con televisores e internet que nunca), pero lo importante viene después, el 21 de enero, cuando Barack Obama sea, finalmente, presidente de la nación más poderosa del orbe. Y sobre todo cuando George W. Bush esté... bueno, lo que vaya a hacer desde algún rancho de Texas.

A White House staffer carries a framed photograph of US President George W. Bush outside the West Wing of the White House in Washington, DC, on January 13, 2009, one week before Barack Obama is sworn in as president. (SAUL LOEB/AFP/Getty Images)
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The Big Picture tiene las fotos de las preparaciones de la ceremonia.

Los suscriptores del New York Times también envian las suyas.

The New York Times nos regala una extraodinaria animación de lo que será la ceremonia.

El País también nos regala una excelente animación de la toma de posesión (que incluye una sección histórica)

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The Caucus, el blog sobre política del New York Times, cubre el tema.

Fotografías y bio de los personajes más influyentes alreredor de Barack Obama (The New York Times Magazine)

Civil Rights Leaders Reflect On Obama, Dr King's March On Washington (The Huffington Post)

Sigue las noticias de Alternet.

El portal de noticias CNN con la cobertura de la inauguración.

4 comentarios:

CLIONÁUTICA dijo...

Pues si, este es un día en el que todos tenemos la esperanza de un cambio, ¡el mero hecho de que Bush se largue mañana es un motivo de alegría!
Obama no va a resolver nuestros problemas, por la sencilla razón de que eso es responsabilidad nuestra; pero si logra ser un buen presidente de su país y mejorar aunque sea un poco la vida del americano promedio (o por lo menos no empeorarla más), ya con eso a nosotros los mexicanos nos ayudaría bastante.
Échale ojo a lo que acabo de escribir al respecto en CLIONAUTICA. Saludos!

Javier Puente-Valdivia dijo...

La verdad, desde el centro de las noticias como diria la ilustre Jessica Tapia, la "Obamania" ya empieza a enfermarme. Desde que BHO asumio la candidatura, se ha engarzado a si mismo un cliche de ser el representante de una faccion cultural a la cual, yo dudo, realmente pertenezca. Entiendo que muchos Estadounidenses puedan discrepar conmigo, pero BHO es menos Afro-Americano de lo que realmente se pinta. En muchos momento, BHO me ha hecho recordar a Toledo, permiteme explicarme: Toledo asumio su candidatura, y aun mas su gobierno, como la primera representada por un indigena. Toledo tomo como suya, para fines electorales, una plataforma cultural que le dio reditos al conquistar efectivamente los votos del tradicionalmente radical sur andino. Toledo juramento en MP a manera simbolica, sin entender bien nunca que cosa hacia ahi. Colgo la presunta bandera del Tawantinsuyu en Palacio y tuvo una retorica que pretendio acercarse a lo que seria un neo-indigenismo del siglo XXI (incluyendo la colaboracion academica de su esposa, y su manchita de asesores). Mas alla de la retorica, la situacion fue distinta. Tanto a nivel de gestos politicos, como de ejercicio de politicas publicas, Toledo nunca materializo su discurso pro-indigena y pro-campesino. En ese sentido, Toledo era culturalmente mas "blanco" que fenotipicamente "indigena" (se formo en Estados Unidos, trabajo en ESAN, etc.) Revisemos a BHO. El 44avo Presidente de los Estados Unidos nacio de un matrimonio entre una mujer blanca y un padre africano. Es, por tanto, lo que en Peru llamariamos mestizo. Siendo que sus padres se separaron rapidamente, BHO crecio con la familia de su madre en un ambiente culturalmente "blanco". Una foto que circulo en meses previos, llamo profundamente la atencion a mas de un observador. Un hombre blanco carga "a caballito" a un nino negro. En una decada donde la segregacion racial era la norma, el pequeno BHO crecio en un ambiente en donde se le inculco que era tan blanco como sus abuelos. Su educacion, similarmente al caso Toledano, giro en torno a las mas tradicionales escuelas de Estados Unidos (Columbia y Harvard). Su vida crecio lejos, mas alla del discurso politico, de un compromiso real con la faccion etnica con la cual ahora se ha querido emparentar. Luego de su eleccion, muchas de sus elecciones politicas se han movido mas hacia una linea dura dentro del partido democrata (incluida la ratificacion de Robert Gates como Jefe de Seguridad del Gobierno, cargo que ocupa desde la administracion Bush). Sin embargo, simbolicamente sigue intentando colocarse como el Presidente Afro-Americano tan esperado. Ademas de haber conseguido el poder juramentar con la misma biblia con la que juramento Lincoln, su discurso ha procurado mencionar los grandes hitos de la historia negra, particularmente la imagen de Luther King. La pregunta que subyace es hasta que punto su discurso sera coherente con sus politicas de estado. Historicamente, grandes expectativas han llevado a aun mas grandes frustraciones. Toledo, en el caso Peruano, fue el vivo ejemplo de ello. El mundo espera que esta vez ese no sea el caso.

Tamara Feinstein dijo...

My good friend Javier’s commentary has inspired me to write a response. I am sure I am breaking some kind of blogging etiquette by responding in English, but it’s after midnight and my brain is no longer functioning in bilingual mode. Believe me, you wouldn’t want to read the mangled Spanish I would come up with. Besides, Jorge’s post is about the US and Obama, and the inaugural ticket even has my name on it, so I will imagine myself free to use my country’s mother tongue just this once.

I have to start by saying that as an American, I have feelings of enthusiasm, pride, and great relief at the thought of Obama’s swearing in. Eight years of combined travesty and tragedy are at an end. I can say without hesitation that Bush’s reign has been the worst during my lifetime, and possibly the entire history of my country. The domestic and international damage done will not be easily repaired so I hold a sense of cautious optimism, and fear raising too many expectations about how quickly and deeply Obama can “change” things. At the very least on a personal level, I no longer feel a sense of immediate shame at mentioning my nationality.

That being said, I can sympathize with Javier’s fatigue with Obama-mania. Knowing the US media circus, I can imagine the non-stop barrage of propaganda that must go along with an event of this nature. Certainly as Jorge suggests, Obama has been elevated to the status of a cultural icon of global proportions. Even McCain acknowledged this phenomenon during the electoral campaign, controversially dismissing Obama as a popstar akin to (bizarrely) Paris Hilton, among others.

Yet I don’t think this negates the fact that there is substance beneath the claim that this election and Obama’s presidency is a profoundly historic event, especially when it comes to race. Fifty years ago, Obama would not have been able to sit at the same counter at Woolworth’s or ride at the front of the bus in the U.S. South. Regardless of what race his mother was or how loving his white grandparents appeared in family photos from Hawaii. I can’t speak to the racial politics of Hawaii, but I can speak to those of the mid-western North like Michigan, which even in the 1980s and 1990s brimmed with racial tension and division. I can remember numerous conversations with people last year, where many feared the unelectablity of Obama due to his race. Thankfully they were wrong, but that doesn’t erase the still present racial tensions that persist under the surface.

I also have a number of problems with Javier’s implication that Obama is actually a “mestizo” so doesn’t count as a real African-American. To begin with, in the bi-racial dichotomy developed throughout US history, the concept of mestizo just doesn’t jive with American sensibilities. Remember this is the country that came up with the one drop rule. More broadly, I think debates over “authenticity” (which could perhaps even be broadened to the discussion over Toledo) are not necessarily useful. Just because Obama grew up in a Hawaiian suburb and not an inner-city Chicago ghetto, or because he went to Harvard and not Howard, this means he is not “authentically” black? What exactly is the criteria for being “authentically” black? And what happens to all the many African-Americans that fall outside that stereotype. By making those types of assertions you leave out a significant and growing middle and upper class black population that indeed attends institutions like Harvard and Colombia. Claims over authenticity I think have a tendency to only strengthen rigid concepts of race that don’t allow for the fluid nature of reality.

impostor dijo...

Es cierto que siempre una inauguración presidencial de USA se vuelve mediáticamente un show...; en que aparecen luminarias y estrellas; pero esto me parece que ya lo usaron con John F Kennedy, en que luminarias del cine, desde Frank Sinatra que lo produjo y que relleno los palcos de estrellas del star-system hollywoodense de esos años, Mc Lane, etc; y emplearon todo lo posible para electrificar a la audiencia...

Aparte, que sacarse al imbécil del Bush ya es simplemente, para que los americanos y todo el mundo, aprovechemos para celebrarlo, como se merece.