30 sept. 2009

La historia del odio y el perdón en el Perú


Este jueves 22 de octubre se presentará el libro El odio y el perdón en el Perú. Siglos XVI al XXI (Lima: PUCP, 2009, 356 pp.), compilado por la historiadora Claudia Rosas y comentado por Pepi Patrón, Max Hernández y Jeffrey Klaiber. La problemática que aborda el libro tiene tanto de interés histórico como de actualidad, como también lo tuvo el anterior título de la historiadora: El miedo en el Perú. Siglos XVI al XX, una excelente muestra de que hay todavía una enorme cantidad de temas por historizar y que los historiadores pueden aportar al debate contemporáneo a partir del escrutinio del pasado.

Según Claudia Rosas:

"Si estudiamos el odio a lo largo de la historia peruana, podemos ver odios que aparecen de manera recurrente en determinados momentos y que tienen un continuo, como el odio al indígena, a la plebe o a las castas; pero también otros de tipo coyuntural, como la persecución política al Apra o el odio a determinados grupos extranjeros. El odio es un elemento que hemos subestimado y creo que insertándolo dentro de nuestras reflexiones puede ayudarnos a una mejor comprensión del país desde sus procesos sociales, políticos y económicos. En ese sentido, los odios actuales revelan otros antiguos, soterrados, que han ido madurando y que, en muchos casos, no han desaparecido o, incluso, se han transformado. El hecho de ser conscientes de estos elementos o pulsiones en el devenir histórico es un gran paso para llegar a la reconciliación. Toda solución de conflictos parte del hecho de aceptar que hubo odios detrás." (En: PuntoEdu, Año 5, N° 153. 24 al 30 de agosto del 2009, p. 2).

Texto de contraportada

El odio es un sentimiento central en la historia. Una pasión destructiva y de ruptura que se orienta a la eliminación (real o simbólica) del objeto odiado, que incluso busca ir más allá de su destrucción física para suprimir su memoria. Para ello se emplea la racionalización, a través de la cual se dio la justificación del odio. Este puede ir in crescendo alimentado por la venganza, puede ser instrumentalizado por el poder, puede desatar agresión y violencia, etc. El odio y sus secuelas, junto con las esperanza de la solución de conflictos de antigua data que lleven a la reconciliación, son aspectos que cruzan la historia del Perú: la conquista española, la Guerra del Pacífico, la historia reciente de violencia por la que atravesó nuestro país. La presencia de resentimientos y odios colectivos enquistados que buscan venganza y generan violencia, así como los perdones postergados y las promesas de justicia y reparación incumplidas, son fenómenos que necesitan ser analizados desde un punto de vista histórico en su dinámica de larga duración.

Datos de la presentación:

Lugar: Centro Cultural de la PUCP (Av. Camino Real 1075, San Isidro)
Sala de conferencias, 5to piso.
Día y hora: Jueves 22 de octubre, 7 p. m.
Comentan: Pepi Patrón, Max Hernández y Jeffrey Klaiber

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EL ODIO Y EL PERDÓN EN EL PERÚ. SIGLOS XVI AL XXI (Fondo Editorial PUCP)

El odio y el perdón en el Perú. Siglos XVI-XXI (PuroLibros)

El odio y el perdón en el Perú. Siglos XVI-XXI (El Comercio)

Los odios que no superamos (PuntoEdu)

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29 sept. 2009

Eric Hobsbawm: el corto siglo XX y lo que va del XXI

Eric Hobsbawm

Que el historiador vivo más reconocido de nuestro tiempo haya publicado hace 50 años su primera obra de por sí ya es motivo de atención y reflexión. Pero si uno revisa la extensa bibliografía de Eric Hobsbawm desde Primitive Rebels: Studies in Archaic Forms of Social Movement in the 19th and 20th Centuries (1959) hasta On empire (2009) sólo degustará una parte ínfima de la vasta obra de este monstruo de la historia. Si un historiador se queda en una isla desierta -típica pregunta de test de revista de modas- resulta imprescindible guardar consigo cuaztro libros: La era de la revolución (The Age of Revolution: Europe 1789-1848) de 1962, La era del capital (The Age of Capital: 1848-1875) de 1975, La era del imperio (The Age of Empire: 1875-1914) de 1987, y finalmente Historia del Siglo XX (The Age of Extremes: The Short Twentieth Century, 1914-1991) publicado en 1994. Cualquiera de estos cuatro best sellers son libros que cualquiera de nosotros desearíamos algún día escribir.

Como historiador marxista, Hobsbawm ha centrado sus investigaciones en temas relacionados a las revoluciones (la francesa y la británica), el socialismo y el capitalismo, y los movimientos sociales violentos -las guerrillas-. Eso no le ha impedido analizar y proponer nuevas miradas a los largos procesos históricos en los cuales se desenvuelven sus investigaciones más particulares, sorprendiendo por su profundidad analítica y facilidad de lectura. Eso ha permitido que sus libros sean consultados por miles de personas a diario, desde estudiantes universitarios hasta los más serios académicos del medio.

Pero también ha tenido una activa militancia en diversos partidos de corte marxista en Inglaterra desde los años cuarenta, participando como un crítico observador no sólo del rol de la clase obrera (sobre la cual afirmó en 1978 que estaba perdiendo su protagonismo en la sociedad contemporánea) sino del comunismo soviético. En 1956 en el Daily Worker el historiador lanzó fuertes críticas a la represión soviética en Polonia e Hungría, y a partir de entonces iría desencantándose del "socialismo real", pero sin dejar de ser un intelectual comprometido y analista social de primera línea.

Incluso una de sus facetas más desconocidas no tiene que ver con la historia, sino con la música. En todo caso con el rol social de la misma. Hobsbawm ha escrito dos libros sobre el género del jazz y es crítico de música en la revista New Statesman, usando el pseudónimo "Francis Newton".

En la actualidad la producción de Eric Hobsbawm no se detiene. Luego de la publicación de sus memorias Años interesantes (Interesting Times: A Twentieth-Century Life) en el 2002 ha continuado con Globalisation, Democracy and Terrorism y finalmente el ya mencionado On Empire: America, War, and Global Supremacy, libros que se impulsan en la historia pero que son capaces también de reflexionar sobre el tiempo presente (así como cientos de artículos publicados en la última década, los últimos sobre la crisis económica), ese tiempo que aparenta prohibido para los historiadores. Gracias a Eric Hobsbawm los historiadores contemporáneos no sólo tenemos una base privilegiada, sino un ejemplo profesional y académico a seguir.

A continuación, una de las obras más importantes de Eric Hobsbawm: Historia del Siglo XX.


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Eric Hobsbawm: medio siglo escribiendo Historia (1959-2009) (Historia Global Online). Revisen los textos y los vídeos de este post.

Libros de Eric Hobsbawm (Google Books)

Textos de Eric Hobsbawm (Scribd)

Eric Hobsbawm (Grupo de Facebook)
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24 sept. 2009

Latinoamérica en conflicto, de la realidad a la pantalla


A fin de generar reflexión y discusión en torno a los problemas sociales y los procesos políticos que afrontan las sociedades latinoamericanas, el Instituto de Democracia y Derechos Humanos (Idehpucp) y el Centro de Estudios Filosóficos (CEF) han organizado el Cine-foro “Latinoamérica en conflicto, de la realidad a la pantalla”.

Se trata de presentar una selección de cinco películas producidas en diversos países de América Latina que abordan temáticas vigentes como violencia, narcotráfico, procesos políticos, democracia, conflictos sociales, exclusión, medios de comunicación, pobreza y organización ciudadana.

Programa:

Martes 29 de setiembre

El diario de Agustín
de Ignacio Agüero (Chile, 2008, 80 min.)
Comentan:
Augusto Álvarez Rodrich, comentarista en Radio Programas del Perú y columnista del diario La República.
Melvin Ledgard*, profesor del Departamento de Comunicaciones de la PUCP.

Martes 6 de octubre

El Bola
de Achero Mañas (España, 2000, 88 min.)
Comentan:
Carmen Vildoso*, socióloga y profesora del Departamento de Ciencias Sociales de la PUCP. Ex Ministra de la Mujer y Desarrollo Social.
Comentarista por confirmar

Martes 20 de octubre
Un lugar en el mundo
de Adolfo Aristarain (Argentina, 1991, 120 min.)
Comentan:
Augusto Castro, director del CISEPA.
Norma Fuller, docente especializada en Antropología Cultural y Psicología Clínica.
Martes 27 de octubre

La estrategia del caracol
de Sergio Cabrera (Colombia, 1993, 109 min.)
Comentaristas por confirmar

Fecha: Martes del 29 de septiembre al 27 de octubre, 2009
Hora: 6 p.m.
Lugar: Auditorio de la Facultad de Arte, campus de la PUCP, Av. Universitaria 1801, San Miguel

Ingreso libre, previa inscripción.

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Más información, en la web del CEF.




Imaginarios y mentalidades del conflicto armado interno en el Perú, 1980-2000. Cine peruano y violencia política.

La sociedad filmada. Apuntes sobre la historia del Perú a partir de tres películas.
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16 sept. 2009

Cine y conmemoración: los bicentenarios peruanos


El año 2021 se cumplirán 200 años desde la independencia del Perú y, coincidentemente, de la república peruana. En las últimas décadas las celebraciones y conmemoraciones han sido austeras, centradas en un te deum, un presidencial mensaje a la nación y en una parada militar. No es de sorprenderse que la Iglesia católica y el ejército (montoneras en realidad) hayan sido las dos instituciones más fuertes de los albores de la República, mucho más que el Estado. Hace casi un siglo, la celebración del centenario transformó la ciudad en un intento por ampliarla, embellecerla y modernizarla... en medio de un mar de actos de corrupción. Cuando José de San Martín, el 28 de julio de 1821 proclamó que el Perú y los peruanos éramos libres, el Virrey José de la Serna viajaba hacia Cusco, donde continuaría su gobierno colonial durante 3 años más.

A diferencia de la mayoría de países de América Latina, el proceso de independencia en el Perú fue tan traumático que pocos hitos son recordados en sus aniversarios. Por ejemplo, a la entrada de San Martin a la ciudad de Lima, se estaba produciendo una rebelión de esclavos y habían saqueos de tiendas de españoles, pero los enfrentamientos sociales estaban sólo empezando. En Chile, Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia no tienen mayores problemas para definir las fechas de inicio oficial de las conmemoraciones, los aniversarios de sus respectivas juntas de gobierno creadas todas en 1810. El Perú no tuvo junta de gobierno, pues la mano férrea del virrey José Fernando de Abascal, apoyado por las élites criollas, no sólo mantuvo el orden monárquico fiel a Fernando VII, sino que logró doblegar a más de una junta de gobierno fuera de su jurisdicción.

Varios países están organizando una larga conmemoración de los bicentenarios independentistas, en las cuales se enfatiza su carácter de proceso histórico, se da tiempo y espacio a los debates, se desarrolla un festival de espíritu republicano y finalmente se celebra una fiesta de sentir nacional. Y en algunos países ya se barajan las primeras actividades, como en México, donde la temática independentista va ser transportada al cine y a la televisión, para retratarla "alejada del estereotipo de las estampas escolares". El filme Moliere-Hidalgo, dirigido por Antonio Serrano y proyectado a estrenarse entre el 2010 y 2011, toca uno de los temas centrales de cualquier proceso de independencia: sus líderes. En el Perú, no tenemos ningún largometraje acerca de nuestra independencia, salvo la referencia inexacta con Tupac Amaru (Federico García, 1984) o indirecta, con Melgar, el poeta insurgente (Federico García, 1982).

Más aun, si planeáramos un filme como el de Serrano, tendríamos problemas en decidir a quién poner de protagonista. El último personaje incorporado como precursor de la independencia es a la vez el más antiguo. La representación de Túpac Amaru y su rebelión fue levantada por el gobierno militar de 1968-1975, sin importar que la reacción española y criolla provocó un férreo control de la protesta social y un miedo desmesurado al levantamiento popular. ¿Se debería celebrar, el 2014, el bicentenario de la rebelión de los hermanos Angulo en Cusco, la misma que de triunfar hubiera podido acelerar el proceso de independencia y, como aseguró Jorge Basadre,
darle un carácter más plural en lo social? Antonio Zapata propone celebrar el 2012 por la participación peruana de las Córtes de Cádiz y el levantamiento de Francisco de Zela en Tacna. Quizá ambas cosas, y así irnos preparando para el 2021-2024, porque, siendo realistas, no tenemos muchas fechas que celebrar hasta el desembarco de San Martín en 1820 y los primeros gritos separatistas de la costa norte. Pero de allí tenemos tres años en los que el tema del proceso de independencia, de construcción del Estado-Nación y el debate de los paradigmas republicanos democráticos deben ser centrales en publicaciones, programas educativos, festivales, exposiciones, manifestaciones artísticas, debates académicos, sin rehuir las interpretaciones y revisionismos, menos aun al debate político que será inevitable.

En la medida que las celebraciones sean coordinadas entre los diferentes gobierno regionales y el central, contaremos con una celebración descentralizada e, imaginariamente, más nacional. Quizá algunos viejos temas ayuden a refrescar debates actuales y ayudar a resolverlos, o al menos a verlos con nuevos ojos. Tanto las iniciativas cinematográficas mexicanas como la nutrida agenda chilena sobre el tema son buenos ejemplos para aprender e imitar. En todo caso son mucho más útiles que una plaza o un monumento.


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Bicentenario (Antonio Zapata. La República. 16 de setiembre del 2009).

Centro de Estudios Bicentenario (Los historiadores peruanos y peruanistas son los primeros científicos sociales que están poniendo el tema en debate).

Camino al Bicentenario de la República peruana, 1821-2021 (Carmen McEvoy, en Historia Global Online)

La Independencia va al cine y a la televisión (El Universal).

"Bolívar le falló a San Martín al negarle soldados" (Entrevista a John Lynch. En: La Nación. 18 de agosto del 2009).

Bicentenearios (Desde el tercer piso)
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11 sept. 2009

La guerra del fin del mundo

The south tower of New York's World Trade Center collapses Tuesday, Sept. 11, 2001.
(AP Photo/Richard Drew)


Si el siglo XX fue definido como el siglo de la "guerra total", lo que va del siglo XXI podría denominarse el siglo de la guerra contra el terrorismo. Este cambio de paradigma, que incluye un nuevo concepto de la guerra en la cual no hay un enemigo claro, un ejército o una nación que lo dirija, se inicia con el primer macroatentado de la historia de la humanidad. Los ataques terroristas del 11 de setiembre del 2001, supuestamente orquestados por Osama Bin Laden y por el grupo Al-Qaeda, cumplen los objetivos de cualquier atentado terrorista: usar a los medios de comunicación como caja de resonancia para crear un efecto amedrentador multiplicado.

La transmisión en vivo del incendio de la torre norte del World Trade Center pocos minutos luego del primer impacto de un avión Boeing 767 de la empresa American Airlines, hacia las 8:46 a.m. dio la vuelta al mundo. Mientras millones de personas observábamos consternados esas imágenes que parecían salidas de un blockbuster, un segundo Boeing 767 de la empresa United Airlines -lleno de pasajeros y gasolina- impactó a las 9:03 a.m. en la torre sur. La posiblidad de ver este atentado sin precedentes y de una magnitud apocalíptica en vivo y en directo marcó un punto de quiebre en la política norteamericana y en el paradigma del terrorismo internacional que fue hábilmente aprovechado por ambos bandos en conflicto.


Primeras imágenes en vivo de la cadena CNN


Así como se transmitió en vivo el derrumbe del Muro de Berlín, evento que marcó el fin del paradigma del siglo XX -el enfrentamiento entre dos superpotencias y dos sistemas socioeconómicos-, los atentados del 11-S marca el incio de la globalización del miedo, tanto por la demostración de que grupos radicales extremistas pueden golpear el corazón de la única superpotencia económica y militar del planeta gracias a las nuevas tecnologías y al entrenamiento brindado -paradójicamente- por los servicios de inteligencia de esa misma superpotencia; como por la respuesta de Estados Unidos en el frente interno -el infame Patriot Act- y en el externo, a través de la invasión de Afganistán en el año 2001 y a Irak en el 2003.

Exhibit #P200336 from the United States v. Zacarias Moussaoui Criminal trial No. 01-455-A - A collage of photographs of almost 3,000 victims, nearly all of those who were killed during the terrorist attacks on September 11, 2001 (missing are 92 of the victims and all of the terrorists). (USDOJ)


El gobierno de George W. Bush y de Dick Cheney aprovecharon el mismo efecto mediático que busca el terrorismo para impactar psicológicamente a su propia población de tal manera que los ciudadanos norteamericanos cedieron varias décadas de derechos civiles ganados y de derecho a la privacidad en lo que puede ser considerado el peor ataque a las libertades individuales en el país que se autoproclama el paradigma de dicho modelo. El paso siguiente fue una consecuencia automática de lo primero. La violación de derechos humanos de ciudadanos norteamericanos y -evidentemente- extranjeros fue sistemática y flagrante en algunos momentos de la guerra contra el terrorismo. Los defensores del modelo justificaban estos hechos como consecuencia natural de una guerra sin cuartel provocada por los terroristas, mientras pasaban por alto la inclusión de cientos de inocentes como parte de los grupos subversivos. Hoy se sabe que la guerra contra el terrorismo justificó la represión de diversos grupos opositores a la política exterior y económica del gobierno norteamericano que poco o nada tenían que ver con los ataques del 11-S, polarizó las relaciones internacionas aun grado casi insostenible -la reacción del gobierno y la sociedad norteamericana frente a Francia y Alemania cuando estos países se opusieron a apoyar a EEUU en su campaña bélica fue por decir lo menos, esquizofrénica- y dejó como triste herencia un mundo más violento e inseguro. Mientras, las teorías de la conspiración tomaban fuerza como consecuencia del desprestigio y desgaste de gobierno norteamericano, a la vez que demandaban respuestas más claras ante una serie de cuestionamientos que no han sido resueltos hasta hoy.

Los historiadores aun esperamos ver las consecuencias a mediano plazo de los ataques terroristas y la reacción norteamericana. Pero en el corto plazo es claro que estamos frente a un punto de inflexión en el cual muchos debates del siglo XX parecen caducos o al menos desactualizados. Gracias a la nueva administración de Barack Obama el lenguaje y las acciones parecen regresar a un camino más moderado y conciliador, el mismo que se instaló por algunos meses en la administración de Bush padre entre la caída del comunismo real y el inicio de la Guerra del Golfo en 1990. El anunciado cierre de Guantánamo y la afirmación de que Estados Unidos no tortura es un claro mensaje a las políticas de George W. Bush, pero no borra de la memoria los hechos ocurridos en centros de detención como Abu Ghraib en Irak o los asesinatos a civiles cometidos en zona de guerra en nombre de una venganza que flaco favor le hace a la memoria de los casi 3.000 muertos (cinco peruanos) de esa fatídica mañana de setiembre.

Family members of victims pay their respects at the site of the former twin towers on the eighth anniversary of the attacks on the World Trade Center, in New York, September 11, 2009. (REUTERS/Gary Hershorn)


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Remembering September 11th - Fotos de los atentados y de las celebraciones posteriores (The Big Picture)

September 11 attacks (Wikipedia)

Conspiracy Files: 9/11 - The Third Tower (BBC - Google Videos)

The Falling Man (Esquire.com)

David Ray Griffin - 911 and the American Empire (2005) (Google Video)

ZERO : An Investigation Into 9/11 - PART 1 of 10 (Youtube)
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3 sept. 2009

Entre la reforma y las rondas

Mujeres ronderas de la sierra central. Lima, 1992. (Reuters, archivo CVR)

Velasco y Sendero. Por: Antonio Zapata. (La República, 2 de setiembre del 2009)

Una coedición CEPES-IEP ha publicado el libro de Enrique Mayer titulado Cuentos feos de la reforma agraria. Entre otros, este texto discute un inquietante tema. ¿Cuál fue la relación entre las reformas velasquistas y la violencia de los ochenta?

En términos temporales, una siguió a la otra, ¿fue así también en términos causales? Por un lado, Mayer destaca opiniones en favor de la reforma agraria, subrayando su capacidad para atemperar el rencor del campesinado andino, restándole opciones a Sendero Luminoso. A la inversa, hay quienes piensan que Velasco rompió el antiguo principio de autoridad sin reemplazarlo por uno nuevo. Debido a ello, el senderismo sería una emanación del velasquismo y su resultado más notorio.

En su argumentación, Mayer llama la atención sobre las investigaciones de Iván Hinojosa acerca de la izquierda peruana. A diferencia del resto de América Latina, hemos tenido un fuerte maoísmo. El peso de la cuestión campesina en el Perú alentó seguidores de la revolución china.

Pero, la inmensa mayoría de izquierdistas y entre ellos casi todos los maoístas optaron por la democracia cuando la Constituyente de 1978. Sin embargo, en ese mismo momento, un pequeño sector recalcitrante decidió incendiar la pradera desde Ayacucho. La clave de Sendero Luminoso fue esa decisión de hacer explotar el viejo orden a sangre y fuego.

Los estudios sobre la voluntad revolucionaria han sido desarrollados por Carlos Iván Degregori. El concepto de “cuota de sangre” que impuso Abimael Guzmán al comenzar la guerra, transformó la moral y disposición de sus militantes, decididos a jugarse la vida en la punta de los dedos. Con ese maligno concepto, Guzmán construyó un pequeño pero poderoso ejército de kamikazes. Su capacidad de destrucción era muy elevada, y enorme la vulnerabilidad del Estado y la sociedad peruana.

La combinación fue letal. Sendero Luminoso arrasó el campo empezando por Ayacucho y extendiendo una guerra civil en los Andes. En esa guerra, los contendientes armados fueron Sendero y el MRTA de un lado y las FFAA y Policiales del otro. Para implantar la guerra, el senderismo aprovechó todo tipo de contradicciones y logró imponer nuevas autoridades.

A continuación, forzó una utopía reaccionaria. Quería cercar las ciudades desde el campo y obligar al campesino a no vender productos al mercado retornando a la autarquía. Ese proyecto fue resistido por el campesinado y empezaron sus contradicciones con los senderistas.

Lo esencial en Sendero Luminoso habría sido su voluntad de inmolarse, que los dotó de un extraordinario y altamente corrosivo poder militar. Esa voluntad no nació de ninguna medida de Velasco, sino de la expansión del maoísmo.

Por otro lado, Sendero creció explotando a su favor las contradicciones generadas por la reforma agraria. Del mismo modo, se puede afirmar que la insurrección senderista fue derrotada, en última instancia, porque el Estado logró organizar rondas en el campo, que disputaron exitosamente a los insurrectos el espacio andino.

De este modo, el campesinado ciudadano y propietario gracias a Velasco habría sido el sustento de las rondas y la barrera última contra la expansión de Sendero Luminoso. Los ronderos beneficiarios derrotaron a Guzmán. Con este parecer Mayer cierra su libro. En sus reflexiones finales, Velasco es exculpado. Hizo lo suyo sin muertes.

No hubo un solo asesinato ni tampoco se disparó durante la reforma agraria de los setenta. Así, la reforma agraria de Velasco habría sido un poderoso factor para impedir el triunfo senderista, antes que causar el ciclo de la violencia de 1980.

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Sendero Luminoso - Informe Final CVR

Vídeo sobre Sendero Luminoso (Youtube - CENDOC Bartolomé de las Casas)

Steve Stern. Shining and other paths: war and society in Peru, 1980-1995 (Google Books)

Enrique Mayer. Cuentos feos de la Reforma Agraria peruana. (Purolibros)


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