11 sept. 2009

La guerra del fin del mundo

The south tower of New York's World Trade Center collapses Tuesday, Sept. 11, 2001.
(AP Photo/Richard Drew)


Si el siglo XX fue definido como el siglo de la "guerra total", lo que va del siglo XXI podría denominarse el siglo de la guerra contra el terrorismo. Este cambio de paradigma, que incluye un nuevo concepto de la guerra en la cual no hay un enemigo claro, un ejército o una nación que lo dirija, se inicia con el primer macroatentado de la historia de la humanidad. Los ataques terroristas del 11 de setiembre del 2001, supuestamente orquestados por Osama Bin Laden y por el grupo Al-Qaeda, cumplen los objetivos de cualquier atentado terrorista: usar a los medios de comunicación como caja de resonancia para crear un efecto amedrentador multiplicado.

La transmisión en vivo del incendio de la torre norte del World Trade Center pocos minutos luego del primer impacto de un avión Boeing 767 de la empresa American Airlines, hacia las 8:46 a.m. dio la vuelta al mundo. Mientras millones de personas observábamos consternados esas imágenes que parecían salidas de un blockbuster, un segundo Boeing 767 de la empresa United Airlines -lleno de pasajeros y gasolina- impactó a las 9:03 a.m. en la torre sur. La posiblidad de ver este atentado sin precedentes y de una magnitud apocalíptica en vivo y en directo marcó un punto de quiebre en la política norteamericana y en el paradigma del terrorismo internacional que fue hábilmente aprovechado por ambos bandos en conflicto.


Primeras imágenes en vivo de la cadena CNN


Así como se transmitió en vivo el derrumbe del Muro de Berlín, evento que marcó el fin del paradigma del siglo XX -el enfrentamiento entre dos superpotencias y dos sistemas socioeconómicos-, los atentados del 11-S marca el incio de la globalización del miedo, tanto por la demostración de que grupos radicales extremistas pueden golpear el corazón de la única superpotencia económica y militar del planeta gracias a las nuevas tecnologías y al entrenamiento brindado -paradójicamente- por los servicios de inteligencia de esa misma superpotencia; como por la respuesta de Estados Unidos en el frente interno -el infame Patriot Act- y en el externo, a través de la invasión de Afganistán en el año 2001 y a Irak en el 2003.

Exhibit #P200336 from the United States v. Zacarias Moussaoui Criminal trial No. 01-455-A - A collage of photographs of almost 3,000 victims, nearly all of those who were killed during the terrorist attacks on September 11, 2001 (missing are 92 of the victims and all of the terrorists). (USDOJ)


El gobierno de George W. Bush y de Dick Cheney aprovecharon el mismo efecto mediático que busca el terrorismo para impactar psicológicamente a su propia población de tal manera que los ciudadanos norteamericanos cedieron varias décadas de derechos civiles ganados y de derecho a la privacidad en lo que puede ser considerado el peor ataque a las libertades individuales en el país que se autoproclama el paradigma de dicho modelo. El paso siguiente fue una consecuencia automática de lo primero. La violación de derechos humanos de ciudadanos norteamericanos y -evidentemente- extranjeros fue sistemática y flagrante en algunos momentos de la guerra contra el terrorismo. Los defensores del modelo justificaban estos hechos como consecuencia natural de una guerra sin cuartel provocada por los terroristas, mientras pasaban por alto la inclusión de cientos de inocentes como parte de los grupos subversivos. Hoy se sabe que la guerra contra el terrorismo justificó la represión de diversos grupos opositores a la política exterior y económica del gobierno norteamericano que poco o nada tenían que ver con los ataques del 11-S, polarizó las relaciones internacionas aun grado casi insostenible -la reacción del gobierno y la sociedad norteamericana frente a Francia y Alemania cuando estos países se opusieron a apoyar a EEUU en su campaña bélica fue por decir lo menos, esquizofrénica- y dejó como triste herencia un mundo más violento e inseguro. Mientras, las teorías de la conspiración tomaban fuerza como consecuencia del desprestigio y desgaste de gobierno norteamericano, a la vez que demandaban respuestas más claras ante una serie de cuestionamientos que no han sido resueltos hasta hoy.

Los historiadores aun esperamos ver las consecuencias a mediano plazo de los ataques terroristas y la reacción norteamericana. Pero en el corto plazo es claro que estamos frente a un punto de inflexión en el cual muchos debates del siglo XX parecen caducos o al menos desactualizados. Gracias a la nueva administración de Barack Obama el lenguaje y las acciones parecen regresar a un camino más moderado y conciliador, el mismo que se instaló por algunos meses en la administración de Bush padre entre la caída del comunismo real y el inicio de la Guerra del Golfo en 1990. El anunciado cierre de Guantánamo y la afirmación de que Estados Unidos no tortura es un claro mensaje a las políticas de George W. Bush, pero no borra de la memoria los hechos ocurridos en centros de detención como Abu Ghraib en Irak o los asesinatos a civiles cometidos en zona de guerra en nombre de una venganza que flaco favor le hace a la memoria de los casi 3.000 muertos (cinco peruanos) de esa fatídica mañana de setiembre.

Family members of victims pay their respects at the site of the former twin towers on the eighth anniversary of the attacks on the World Trade Center, in New York, September 11, 2009. (REUTERS/Gary Hershorn)


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Remembering September 11th - Fotos de los atentados y de las celebraciones posteriores (The Big Picture)

September 11 attacks (Wikipedia)

Conspiracy Files: 9/11 - The Third Tower (BBC - Google Videos)

The Falling Man (Esquire.com)

David Ray Griffin - 911 and the American Empire (2005) (Google Video)

ZERO : An Investigation Into 9/11 - PART 1 of 10 (Youtube)

1 comentarios:

Edward O dijo...

Ciertamente después de esa fecha el 11 de setiembre del 2001, el mundo cambió, no solo fué USA, y la política paranoíca de Bush, y todo Asia menor; sino todos, de alguna manera en esos instantes, ese día, alrededor del mundo, nos replanteamos como sería el futuro, desde las personas mas humildes, hasta las mas encumbradas. De ese día aún recuerdo una pregunta, que me hizo una Sra. ¿Ud. cree que sea el fin del mundo? En cierta forma si fué el fin, pero de una época en que talvéz veíamos con cierta candidez los problemas del mundo, en que lo que dabamos por sentado ya no estaría mas.