28 ene. 2010

Howard Zinn (1922-2010)

Howard Zinn. Fotografía de Robin Holland.

Dissent is the highest form of patriotism
Howard Zinn

Historiador, activista e inconforme. Howard Zinn representó durante mucho tiempo al hombre de letras comprometido con su realidad a través de la crítica a lo que él consideró el imperialismo que su país, los Estados Unidos, practica sobre el resto del mundo. Su libro más notable, A People's History of the United States (Google Books, Amazon) publicado en 1980 y reeditado varias veces, expuso una historia popular, lejana a la historia institucional, mostrando además aspectos poco tocados de la historia oficial norteamericana, resaltando los movimientos sociales y la polémica relación de EEUU con el resto del mundo en el siglo XX. Su revisionismo histórico fue considerado radical e idealista, pero aun es uno de los libros de historia más leido en las escuelas norteamericanas, y ha sido reeditado en versiones parciales (incluyendo una sobre el siglo XX)y para educadores.

Combatiente en la Segunda Guerra Mundial y activista opositor de las incursiones bélicas en Vietnam e Irak, así como en la lucha por los derechos civiles en EEUU de los años cincuenta, Zinn siempre consideró que su labor como investigador y docente debía ser complementada con el compromiso social y la crítica aguda a la política de su tiempo. Asimismo, hizo notables esfuerzos para que su obra sea leida por la mayoría de gente posible, por lo que recurrió a la novela gráfica o comic al publicar una versión de su libro citado arriba, a la que tituló A People's History of American Empire el año 2008 (Google Books, Amazon).


Vídeo basado en A People's History of American Empire (Youtube)

Howard Zinn murió de un ataque al corazón el día de ayer, 27 de enero del 2010. Tenía 87 años. Su obra inspiró a numerosos historiadores e intelectuales a comprometerse con su realidad y esforzarse en mejorarla. Su contribución perdurará por mucho tiempo.

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Howard Zinn (Web oficial) revisar los tributos aqui.

Ficha biográfica (Harper Collins)

Bibliografía (Web oficial)

Howard Zinn, historian who challenged status quo, dies at 87 (Boston.com)

Fragmento de Howard Zinn: You Can't Be Neutral on a Moving Train, documental biográfico (Youtube)

Howard Zinn (Wikipedia)

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21 ene. 2010

Grave atentado contra los archivos en el Perú


Hay varias maneras de destruir los vestigios históricos de una sociedad. Una es atacar muros prehispánicos con patadas y piedras, ocasión ideal para que nuestras autoridades salgan a pedir cabezas en picas y poco más que pena de muerte para los menores que pensaron en una palomillada y les salió tamaña estupidez. Pero cuando esas mismas autoridades encargadas de preservar, mejorar y difundir los vestigios que nos identifican como una sociedad son las que dirigen sus leyes y normas con fines pragmáticos y utilitaristas, sin importar que afecten ese mismo patrimonio que dicen proteger, la responsabilidad es mayúscula, doble si se quiere, una por ser adultos y otra por ser autoridades.

Leo vía el blog de José Ragas que el 16 de enero se publicó en El Peruano el Decreto Supremo Nº 003-2010-ED que busca extirpar la Dirección Nacional de Archivo Histórico del AGN y convertirla en una dependencia más del INC. Es decir, están conviertiendo la sección más usada por historiadores e investigadores para hacer historia en una oficina burocrática en medio de un dinosaurio como el INC que ya ha demostrado ser ineficiente y cada vez más cercano a los caprichos de los gobernantes de turno.

Los archiveros y entendidos del tema ya han levantado su voz de protesta. Ruth Borja lo relata de esta manera:
Realmente es indignante lo que se pretende hacer con nuestro AGN.

Ante la dación del Decreto Supremo Nº 003-2010-ED, publicado en el Diario El Peruano, el día sábado 16 de enero del 2010, debemos declararnos en duelo archivístico por que se está matando al AGN y con ello entramos a la época de la amnesia.

Con esta norma se pretende dar la estocada de muerte a una institución que es un referente normativo en el ámbito archivístico latinoamericano.

La última vez que visite el AGN (Palacio de Justicia) sentí un dolor muy fuerte por que en los ojos de mis amigos de años, se notaba la tristeza, la angustia y la desazón ante el futuro nada halagüeño.

Hace años, los trabajadores del AGN se hallan sumidos en sueldos de hambre, con su dignidad menoscabada por los continuos recortes presupuestales. Ahora, pareciera que sobre el AGN se posa el manto negro del olvido y el abandono.

¿Vamos a dejar que todo lo avanzado por tantos archiveros se desarme por antojos y miradas mezquinas?

Por ello, todos los archiveros de Lima debemos mostrar nuestra solidaridad y compromiso con los archiveros del AGN.

¡No al cercenamiento del AGN! ¡Archiveros, defendamos al AGN!
Lic. Ruth Elena Borja Santa Cruz

Lima, 20 de enero del 2010

Y César Gutiérrez lo explica así:

Señor Director:

El Archivo General de la Nación cumplirá ciento cincuenta años de creación el 15 de mayo de 2011. Pero llegará desmembrado a su aniversario, sin ánimo alguno para el merecido festejo y la necesaria evaluación posterior del trabajo realizado. El Gobierno acaba de cercenarlo –lo partió en dos, así ¡zas!– con el Decreto Supremo N° 003-2010-ED, publicado el sábado 16 de enero en el diario oficial “El Peruano” (p. 411319-411321), que dispone que una parte de él, la más característica y la más representativa de su entidad institucional, pase con todo (¿también con sus archiveros y otros colaboradores?) a la jurisdicción del Instituto Nacional de Cultura. Me refiero a la Dirección Nacional de Archivo Histórico (que no solo sirve mucho y bien a los investigadores, sino al público en general). Es un gran retroceso en la archivística peruana y un hecho inédito en la archivística mundial: ¿A quién se le ocurrió mutilar el primer Archivo del país y cabeza del Sistema Nacional de Archivos? Sin duda, estamos ante una barbaridad sin nombre. Y pensar que en el Plan de Gobierno del Partido Aprista Peruano 2006-2011, en el numeral 133, se prometió: “Modernizar y hacer eficiente el Archivo General de la Nación”. Promesa incumplida y, ahora, no viable. Estamos decepcionados, pero no vencidos.

Muchas gracias por su atención,

César Gutiérrez Muñoz DNI 07909577 Archivero Miembro de la Academia Nacional de Historia
El problema del AGN no es de este gobierno, pero la desidia de las autoridades es escandalosa, no sólo por este DL, sino por la situación en general de esta y otras instituciones que al no ser "rentables" desde el punto de vista monetarista, son vistas por sobre el hombro, con desidia y desprecio.

Por eso este viernes 22 de enero a las 5 pm se organizará una vigila al frente de Palacio de Justicia para protestar y rechazar este despropósito. Historiador o no, investigador o no, si te indignó lo de la Huaca del Dragón, esto es peor.


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17 ene. 2010

La metamorfosis de Tony Judt

Tony Judt, 2006.

El historiador Tony Judt compara la situación por la que pasa, su enfermedad y su vida en general con la que sufrió el famoso personaje de La metamorfosis de Kafka. Y no es para menos. Luego de disfrutar una vida normal y una producción académica bastante interesante, que incluye diversos estudios en historia contemporánea: intelectuales franceses del XX, la posguerra europea y una visión general del siglo XX, el año 2008 (Judt tenía 60 años entonces) se le detectó esclerosis lateral amiotrófica, una transtorno neuromotor que según el mismo Judt es como "una prisión progresiva sin fianza".

Judt está preso en su propio cuerpo, con sus facultades mentales y cognitivas intactas (y en desarrollo normal para alguien de su edad). La parálisis es casi total en este momento, por lo que el historiador debe pasar sus largos días y -peor aun- larguísimas noches sólo con sus pensamientos (además de aparatos respiratorios). Esto le provoca un desgaste psicológico considerable que poco a poco puede sobrellevar, no sin sorprenderse por la tolerancia que el ser humano puede desarrollar ante situaciones que pocos meses antes le parecían una verdadera tortura.


Tony Judt ha decidido dejar su testimonio. No se trata de un llamado a la esperanza ni una oda a la vida. No hay finales felices ni consuelo, pero tampoco tragedias. Judt analiza en sí mismo a su objeto de estudio: el hombre y su comportamiento. Y así trata de entenderlo y sobrevivir una larga noche más en la soledad de su prisión de carne y hueso, hasta que lo inevitable pase y el descanso con sabor a libertad haga justicia. Este es el primero de sus escritos finales, y como sus últimos textos académicos, los ha escrito desde la parálisis.


Noche

Por: Tony Judt

Padezco un trastorno neuromotor, en mi caso una variante de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA): la enfermedad de Lou Gehrig. Los trastornos neuromotores no son raros, ni mucho menos: es un término que engloba la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple y una variedad de enfermedades de menor gravedad. Los rasgos distintivos de la ELA -la menos habitual de esta familia de enfermedades neuromusculares- son que no hay pérdida de sensación (lo cual tiene sus ventajas y sus desventajas) y que no hay dolor. Por consiguiente, al contrario que en casi cualquier otra enfermedad grave o mortal, aquí uno tiene la posibilidad de contemplar a sus anchas y con unas incomodidades mínimas el catastrófico avance de su propio deterioro.

En la práctica, la ELA constituye una prisión progresiva sin fianza. Primero, uno pierde el uso de un dedo o dos; luego, de una extremidad; luego, y de forma casi inevitable, de las cuatro. Los músculos del torso se adormecen hasta casi el letargo, un problema práctico desde el punto de vista digestivo, pero que, además, pone en peligro la vida, porque la respiración se vuelve al principio difícil y luego imposible sin la ayuda externa de un aparato con un tubo y una bomba. En las modalidades más extremas de la enfermedad, relacionadas con la disfunción de las neuronas motoras superiores (el resto del cuerpo funciona gracias a las llamadas neuronas motoras inferiores), tragar, hablar e incluso controlar la mandíbula y la cabeza se convierten en cosas imposibles. Yo no sufro (todavía) este aspecto de la enfermedad; si no, no podría dictar este texto.

De acuerdo con mi fase de deterioro actual, soy un tetrapléjico. Con un esfuerzo extraordinario, puedo mover un poco la mano derecha y cruzar el brazo izquierdo unos 15 centímetros a través del pecho. Mis piernas, aunque se bloquean cuando estoy de pie el tiempo suficiente para que el enfermero me traslade de una silla a otra, no soportan mi peso, y sólo me queda movimiento autónomo en una de ellas. De modo que cuando tengo las piernas y los brazos en una posición concreta, ahí se quedan hasta que alguien me los mueve. Lo mismo me ocurre en el torso, con el resultado de que tengo la molestia constante de un dolor de espalda debido a la inercia y la presión. Como no puedo usar los brazos, no puedo rascarme, colocarme las gafas, quitarme restos de comida de los dientes ni ninguna de todas esas cosas que hacemos -como se darán cuenta si lo piensan un momento- docenas de veces al día. Por decirlo suavemente, dependo por completo de la bondad de los demás.

De día, por lo menos, puedo pedir que me rasquen, me coloquen, me den de beber o simplemente me muevan las extremidades sin razón alguna, porque la quietud forzosa durante horas no sólo es incómoda desde el punto de vista físico, sino prácticamente insoportable desde el punto de vista psicológico. Uno no pierde el deseo de estirarse, agacharse, ponerse de pie, tenderse, correr o incluso hacer ejercicio. Pero, cuando le entran ganas, no puede hacer nada -nada- más que buscar algún mínimo sustitutivo o encontrar una manera de reprimir la idea y el consiguiente recuerdo muscular.

Lo malo es cuando llega la noche. Yo retraso la hora de irme a la cama hasta el último momento compatible con la necesidad de dormir de mi enfermero. Cuando estoy "preparado" para acostarme, me lleva al dormitorio en la misma silla de ruedas en la que he pasado las últimas 18 horas. Con cierta dificultad (a pesar de que he perdido altura, masa y volumen, sigo siendo un peso muerto considerable para quien me tiene que mover, aunque sea un hombre fuerte), me coloca en mi cama. Me sienta en un ángulo de 110º y me sujeta en mi sitio con toallas dobladas y almohadas, con la pierna izquierda vuelta hacia afuera como si hiciera ballet, para compensar su tendencia a hundirse hacia adentro. Este proceso requiere una concentración considerable. Si dejo que se quede un poco descolocada alguna extremidad o no insisto en que me alinee cuidadosamente el estómago con las piernas y la cabeza, luego sufro una agonía infernal durante la noche.

Después me tapa y me coloca las manos por fuera de la manta para darme la ilusión de movilidad, aunque también tapadas, porque tengo una sensación permanente de frío en ellas, como en el resto del cuerpo. Me rasca por última vez en alguno de los varios sitios que me pican de la cabeza a los pies; me ajusta el respirador Bipap a la nariz, incómodamente apretado para que no se me caiga por la noche; me quita las gafas... y ahí me quedo: vendado, miope e inmóvil como una momia moderna, solo en mi prisión corporal, acompañado durante el resto de la noche únicamente por mis pensamientos.

Por supuesto, tengo posibilidad de pedir ayuda si la necesito. Como no puedo mover ningún músculo, salvo el cuello y la cabeza, mi forma de hacerlo es a través de un intercomunicador infantil que tengo al lado de la cama, encendido permanentemente para que no tenga más que llamar y vengan a ayudarme. En las primeras fases de mi enfermedad, la tentación de pedir ayuda era casi irresistible: sentía que cada músculo necesitaba moverse, me picaba cada centímetro de piel, mi vejiga encontraba formas misteriosas de volverse a llenar y, por tanto, de tener que vaciarse a mitad de noche y, en general, sentía una necesidad desesperada del consuelo que representaban la luz, la compañía y el simple confort de la relación con otro ser humano. A estas alturas, en cambio, ya he aprendido a privarme de ello la mayoría de las noches, y el consuelo lo busco en mis propios pensamientos.

Esto último, aunque esté mal que lo diga, es una tarea de enormes proporciones. Pregúntense a sí mismos cuántas veces se mueven por la noche. No me refiero a ir de un sitio a otro (por ejemplo, ir al cuarto de baño, aunque eso también): simplemente, cuántas veces mueven una mano, un pie, con cuánta frecuencia se rascan varias partes del cuerpo antes de caer dormidos, de qué forma tan inconsciente cambian de posición ligeramente hasta encontrar la más cómoda. Imaginen por un instante que se ven obligados a yacer absolutamente inmóviles, boca arriba -que no es la mejor postura para dormir, desde luego, pero es la única que puedo tolerar- durante siete horas ininterrumpidas, y que tienen que discurrir formas de hacer que ese calvario sea tolerable, no sólo una noche, sino el resto de su vida.

Mi solución ha sido repasar mi vida, mis ideas, mis fantasías, mis recuerdos, mis recuerdos equivocados y otras cosas semejantes hasta dar con hechos, personas o historias que puedo utilizar para distraer mi mente del cuerpo en el que está encerrada. Estos ejercicios mentales tienen que ser suficientemente interesantes para retener mi atención y ayudarme a superar un picor insufrible en el oído o en los riñones; pero también tienen que ser suficientemente aburridos para servir de preludio y ayuda al sueño. Me ha costado cierto tiempo ver que este proceso era una buena alternativa al insomnio y la incomodidad física, y no es infalible, ni mucho menos. Pero de vez en cuando me asombra, al pensar en ello, con qué facilidad parezco estar soportando, noche tras noche, semana tras semana, mes tras mes, lo que antes era una tortura nocturna casi insoportable. Me despierto exactamente en la misma postura, el mismo estado de ánimo y la misma desesperación suspendida con los que me acosté, lo cual, dadas las circunstancias, puede considerarse un triunfo importante.

El efecto acumulativo de esta existencia de cucaracha resulta insufrible, aunque encuentre la manera de superar una noche concreta. "Cucaracha", desde luego, es una alusión a La metamorfosis de Kafka, en la que el protagonista se despierta una mañana y descubre que se ha convertido en un insecto. El tema fundamental de la historia consiste tanto en las reacciones y la incomprensión de su familia como en el relato de sus propias sensaciones, y es difícil resistirse a la idea de que hasta el amigo o el familiar más generoso y cariñoso es incapaz de comprender la sensación de aislamiento y encierro que impone esta enfermedad a sus víctimas. La impotencia es humillante incluso en una crisis pasajera; imagínense o recuerden alguna ocasión en la que se han caído o han necesitado ayuda física de desconocidos. Ahora piensen en la reacción de la mente al saber que la impotencia especialmente humillante de la ELA es una condena perpetua (en relación con estas situaciones, hablamos alegremente de condenas a muerte, pero la verdad es que la muerte sería un alivio).

La mañana trae cierto respiro, aunque el hecho de que la perspectiva de cambiarse a una silla de ruedas para pasar el resto del día le eleve a uno el ánimo dice bastante del solitario viaje de la noche. Tener algo que hacer, en mi caso algo puramente cerebral y verbal, es una distracción saludable, aunque sólo sea en el sentido casi literal de que ofrece una oportunidad de comunicarme con el mundo exterior y expresar en palabras, a menudo airadas, las irritaciones y frustraciones acumuladas que me produce la debilidad física.

La mejor forma de sobrevivir a la noche sería tratarla como el día. Si yo pudiera encontrar a alguien que no tuviera nada mejor que hacer que hablar conmigo toda la noche sobre algo lo bastante distraído como para mantenernos despiertos a los dos, lo buscaría. Pero, en esta enfermedad, uno es también consciente, en todo momento, de la necesaria normalidad que tienen las vidas de los demás: su necesidad de ejercicio, entretenimiento y sueño. Así que mis noches, a primera vista, se parecen a las de otras personas. Me preparo para acostarme; me acuesto; me levanto (o, mejor dicho, me levantan). Las horas que transcurren en medio son, como la propia enfermedad, incomunicables.

Supongo que debería estar al menos un poco satisfecho de haber encontrado dentro de mí mismo un mecanismo de supervivencia de ésos sobre los que la mayoría de la gente normal sólo puede leer en historias sobre catástrofes naturales o celdas de aislamiento. Y es verdad que esta enfermedad tiene una dimensión enriquecedora: gracias a mi imposibilidad de tomar notas o prepararlas, mi memoria -que ya era bastante buena- ha mejorado considerablemente, con la ayuda de técnicas adaptadas del "palacio de la memoria" descrito de forma tan intrigante por Jonathan Spence. Pero es bien sabido que las pequeñas satisfacciones que compensan por algo son pasajeras. No tiene nada de bueno estar encerrado en un traje de hierro, frío e implacable. Los placeres de la agilidad mental están sobrevalorados, como es inevitable -me parece ahora-, por quienes no dependen exclusivamente de ellos. Lo mismo se puede decir, en gran parte, de las palabras de ánimo bienintencionadas que sugieren que encontremos compensaciones no físicas cuando lo físico falla. Es inútil. Una pérdida es una pérdida, y no se gana nada llamándola con un nombre más bonito. Mis noches son interesantes; pero podría vivir muy bien sin ellas.

© 2010 Tony Judt Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia. Tomado de: El País (17/01/10)
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Artículos de Tony Judt en The New York Review of Books

Página de Tony Judt en la New York University

Lluís Bassets sobre Tony Judt
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14 ene. 2010

Niall Ferguson en Perú


Según lo anunció en su twitter, el historiador británico Niall Ferguson estaría en estos momentos en el Perú, en el sur andino y muy probablemente en Cusco (aunque su itinerario es desconocido). Más aun, estaría filmando un documental cuyo tema tampoco se ha anunciado de modo oficial, su página web no dice nada al respecto.

Ferguson es uno de los historiadores más reconocidos de la actualidad, poseedor de la cátedra de historia Laurence A. Tisch en la Universidad de Harvard y de la cátedra de administración de negocios William Ziegler en la Escuela de Negocios de Harvard. Especialista en historia financiera y colonialismo, es también conocido por sus posturas revisionistas polémicas con respecto al papel de las potencias en la I Guerra Mundial, al reivindicar al primer Reich germano en The Pity of War: Explaining World War One (1998) (Google Books, Amazon). Ferguson también es un practicante de la historia contrafactual (lo que ha provocado más polémica en la academia), sus acercamientos a lo alternativo se pueden encontrar en Virtual History: Alternatives and Counterfactuals (1997) (Google Books, Amazon). Una biografía más completa en su sitio web.


Niall Ferguson en "Conversations with History"

Personalmente, una de las cosas que más me llama la atención de Ferguson es su acercamiento al cine documental a partir de temas que primero ha publicado en libros, más notoriamente con The War of the World: History's Age of Hatred (2006) (Google Books, B&N) y con The Ascent of Money: A Financial History of the World (2008) (Google Books, Amazon). En el caso del primero, se emitió una serie documental de 6 capítulos el año 2002 en televisión británica, y luego apareció en formato DVD bajo el nombre The War of the World: A New History of the 20th Century (IMDB, Amazon). Lo mismo ocurrió con el segundo, transmitido el 2008 por televisión británica nuevamente en formato de 6 episodios. El DVD salió el mismo año (IMDB, Amazon).


"Chimerica" (1/5). Último episodio de The Ascent of Money.

Si bien no se trata del primer acercamiento al cine documental por parte de historiadores formados fuera del espacio audiovisual (el historiador Robert Rosenstone ha incursionado en el cine de ficción como asesor histórico del filme hollywoodense Glory, sobre la participación afroamericana en la Guerra de Secesión), es notable que un académico sobresalga en ambos campos (nótese el caso de Carl Sagan y su notable contribución a la difusión de la astronomía vía el medio audiovisual), por lo que la visita de Ferguson al Perú en un contexto de filmación no puede sino alegrarnos y llenarnos de expectativa.

Lamentablemente, la falta de información de su viaje nos ha hecho perder una excelente oportunidad para conversar con él. Para otra vez será.

(Agradezco al colega José Ragas por informar acerca del viaje de Ferguson en su cuenta de facebook).
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Historia y Cine (LBH)

La Primera Guerra Mundial (LBH)

Conversaciones con la Historia (LBH)


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6 ene. 2010

Sucedía en el Perú

Antonio Zapata, acompañado de "Benito"

Nos enteramos por la columna del historiador Antonio Zapata del día de hoy en La República que "Sucedió en el Perú" el único programa documental de historia en la televisión abierta peruana ha llegado a su fin luego de 9 años. Las razones son de índole profesional, el historiador y conductor del programa ha decidido regresar al claustro universitario para difundir su conocimiento como docente. Bienvenido sea. Sin embargo se me viene a la mente un par de preguntas y un cuestionamiento a la despedida.

¿La historia es rentable en la televisión? Sí y no. Depende de qué tipo de programa estemos hablando y depende también de qué tipo de televisión. Sucedió en el Perú estuvo al aire los 9 años en el canal del Estado, el único medio público de ese tipo en el Perú, donde hay una oferta de programación cultural-folklórica-costumbrista no siempre con la calidad deseada. El programa de Tony Zapata pudo funcionar sin problemas por las condiciones ofrecidas por un canal que no juega con las reglas comunes del mercado televisivo peruano, lo que tiene la gran ventaja de la continuidad pero algunas desventajas también.

El otro tipo de televisión, el cable, es una realidad opuesta. Existen diversos canales dedicados a la historia (History Channel es el más conocido) y otros que nutren con documentales o fragmentos de historia sus programas (ver "A la vuelta de la esquina", cada vez utiliza más documentación, imágenes de archivo y por ocasiones podría haber pasado por un programa de Zapata, como el caso del dedicado a los años cuarenta). Lo interesante es cómo la historia continuamente es usada como tema central o herramienta de apoyo de diversos programas. Esto, a mi parecer, ha sido posible por los siguientes factores: el uso de nuevas tecnologías -incluyendo efectos especiales generados por computadora-, el hallazgo de nuevos documentos (como nuevas fotografías, cartas o películas inéditas que son restauradas y digitalizadas, hasta en alta definición como sucedió hace poco con "WWII in HD") y la explotación de temas atractivos y polémicos (los Nazis, el ocultismo y la guerra son los temas recurrentes).

No existe ningún programa de este tipo en televisión abierta privada, se considera poco o nada rentable.


¿Cómo se desempeñó Sucedió en el Perú en este contexto?

Según Tony Zapata en La República:
"Durante el último decenio he tratado de crear un puente entre el saber académico y el conocimiento común en historia. Mi apreciación es que existe un abismo entre ellos y mi propósito fue acercarlos, empleando un lenguaje claro y directo, que resulte entretenido a la vez que instructivo. El público privilegiado de este programa han sido los maestros; sólo ellos pueden formar e influir sobre las grandes masas.

Hace nueve años ese formato de programa histórico en TV estaba naciendo. No había aún la difusión del cable de nuestros días. Por consiguiente, no habían aparecido los canales especializados en historia ni estaba de moda el pasado arqueológico. Recién comenzaba a fortalecerse la identidad regional fundada en héroes prehispánicos o culturales." (Fuente: Zapata, "Adios a Canal 7", en: La República)
El programa fue pionero en cuanto a su tratamiento de la historia, lejos de la historia-homenaje o de la repetición acrítica del discurso histórico nacionalista que manipula la historia según sus objetivos ideológicos. Un historiador profesional como Zapata dirigió, dentro de las posibilidades ofrecidas y las carencias propias de la televisión pública, un programa imparcial, interesante y bien documentado. El mayor de los logros fue conseguir la presencia de varios especialistas -no siempre historiadores- para discutir los temas planteados, de tal modo que el programa no se limitaba a ser una conversación entre el presentador y el invitado, un talk show, sino una exposición plural que a lo largo del programa construye una aproximación más verosímil del pasado.


Vídeo homenaje al equipo de producción de Sucedió en el Perú (Oct 2009)

Sobre los temas, hubo de todo, desde los temas clásicos biográficos como César Vallejo, María Rostorowski (dentro de un interesante ciclo sobre mujeres peruanas en las que hubo interactividad con el público), Micaela Bastidas, Santa Rosa de Lima, José Antonio del Busto, etc. Pero también se trataron temas menos rígidos, como la historia de los carnavales, los bomberos, el club Alianza Lima, los juegos y los juguetes, etc. La diversidad de temas, desde prehispánico hasta contemporáneo, y la rigurosidad sobre los mismos es el gran logro del programa.

La utilización de imágenes fue constante pero muy básica y utilitaria, simplemente para acompañar el "texto", no como objeto de análisis en sí, cosa que se pudo aprovechar gracias al carácter audiovisual de la televisión. También se priorizó el formato clásico del "busto parlante", muy utilizado hasta ahora en los documentales televisivos, pero que ya va cambiando en el filme documental por acercamientos más dinámicos y por el uso de testimonios directos antes que discursos académicos.


¿Sucedía en la televisión? Sucede en Youtube.

En los últimos años se ha consolidado una nueva manera de ver televisión, a través de internet. Hay diversos medios para hacerlo, desde la descarga de series o noticieros, hasta la visualización en streaming vía páginas de alojamiento de vídeos, la más famosa de ellas, Youtube. Uno de los aspectos más innovadores al que apostó el programa de Zapata fue la difusión del programa por estos medios digitales. Para ello se creó un canal especial en Youtube, "Sucedioenelperu" (recomendamos suscribirse) donde existe en la actualidad más de 280 vídeos que han sido vistos por más de 670.000 personas.

Captura de pantalla de canal de Youtube de Sucedió en el Perú.

Si bien el programa ya no será transmitido (no se sabe si repetirán sus programas, lo que sería lo adecuado) cualquier usuario con una PC y acceso a internet podrá ver el programa deseado, repetirlo, comentarlo y difundirlo. La interactividad que ofrece el portal de vídeos permite un mayor acercamiento por parte del espectador/consumidor, y gracias a ello un mejor aprovechamiento de sus contenidos.

Así que quizá la despedida de Tony Zapata es un poco prematura. Hay un dicho sobre el internet: lo que se cuelga, se queda. Su trabajo de 9 años, así no vaya a ser aprovechado por la televisión abierta va a perdurar en los medios virtuales, va a seguir sucediendo, y esta vez no sólo en el Perú.

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Adios a Canal 7. Artículo de Antonio Zapata (La República, miércoles 7 de enero de 2010)

Recomendamos revisar con tiempo y paciencia toda la oferta de temas de SeeP, seguro se engancharán con más de un programa. Sucedio en el Perú en Youtube.

Sucedió en el Perú (Web oficial)

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