5 abr. 2010

No uno, sino varios 5 de abril

5 de abril. De Álvaro Portales. Fuente.

Un golpe de Estado en el Perú no es extraño para el historiador contemporáneo. Es más, mucho de los gobiernos y gobernantes que más han marcado -para bien o para mal, o ambas- han sido dictaduras. El caso peruano es singular incluso en el ámbito latinoamericano, pues hemos tenido unas Fuerzas Armadas que han defendido a las elites dominantes como en el caso de Oscar Benavides (1913-1914 y 1933-1939) o Manuel Odría (1948-1956), cuando se les llamó "perro guardián de la oligarquía" y que por otra parte han liderado reformas radicales que incluyeron la destrucción de los grupos de poder más tradicionales y una reivindicación retórica de las clases populares, específicamente me refiero al gobierno de Juan Velasco Alvarado (1968-1975).

En ese contexto, el 5 de abril de 1992, históricamente, podría pasar desapercibido. No se trató de un golpe de Estado estrictamente militar al menos en apariencia, no hubo demostraciones violentas masivas ni un rechazo contundente de la población. No se instauró una dictadura represiva al nivel de la argentina o chilena de las décadas anteriores y en poco tiempo se convocó a una asamblea constituyente. Para 1993, el Perú oficial había vuelto a la normalidad. Sin embargo, un análisis más profundo nos muestra por qué el tema del 5 de abril es tan sensible para una parte considerable de la opinión pública a la vez que se muestra como un proceso lleno de aristas y niveles de análisis que aun nos mantienen ocupados luego de 18 años.

Alberto Fujimori, su golpe de estado, su pragmatismo político, su demagogia populista, su corrupción generalizada, su autoritarismo asolapado y sus juntas criminales deben ser entendidas como una consecuencia, no como un fenómeno aislado. Si bien su caso puede parecer atípico, es claro que la crisis política y de violencia de los años ochentas, sumado al pobre desempeño de la democracia contemporánea peruana le acaba dando el poder en bandeja de plata. Entonces la pregunta es ¿por qué Fujimori y no otro outsider? Creo que esta respuesta está más cerca a un aspecto que sus opositores no mencionan -pues no es criticable- y que sus seguidores no han analizado, que es el carisma innato que todo autócrata posee. La construcción de "el Chino" es uno de los grandes logros políticos del fujimorismo que incluso le ha permitido seguir viviendo de la imágen y presencia del líder en un partido que tiene mucho de clan familiar, y que podría mantener el mito luego de la muerte del líder, cosa que hasta ahora sólo ha podido hacer el APRA con Víctor Raúl Haya de la Torre.

Si bien los "logros" del fujimorismo han sido muchas veces sustentados con datos y estadísticas, como su aprobación presidencial, la pacificación o las cifras macroeconómicas, sus críticos y detractores también muestran cifras y testimonios sobre los errores y crímenes ocurridos bajo el decenio fujimorista. Paradojas del Perú, la histórica condena que recibió el año pasado es lo más atípico de este relato, pues nunca en el Perú contemporáneo se había condenado a un ex presidente por delitos de lesa humanidad y secuestro, mientras que la pena que día a día paga en una cómoda cárcel es igualmente histórica y seguramente no tendremos otro caso como ese en nuestra historia política.

Lo más difícil al abordar el estudio del fujimorismo es que aun es un proceso inacabado. El 5 de abril y el posterior gobierno fujimorista marcaron la década de los noventas en los aspectos más importantes, y con ello la vida de muchos jóvenes que aprendieron lo que es política en un contexto polarizado, desprestigiado, corrupto y criminal. Esto ha producido tanto una generación cínica y pragmática en la que todo vale (salvo cuando tocan a los suyos) con tal de cumplir los objetivos, y a otro grupo idealista cuya única bandera es un ideal gaseoso y deforme de democracia y libertad. No están equivocados los que afirman que el autogolpe fujimorista marcó un antes y un después en nuestra historia reciente, lo que no necesariamente es algo positivo, pero tomando en cuenta que aun luego de 18 años la polarización en torno al fujimorismo y al anti-fujimorismo es muy alta, el balance del mismo y su lugar dentro de la historia del Perú aun podría esperar unos años más.

Eso no quita que año a año se comenten y publiquen cosas muy interesantes. A continuación les brindo una serie de materiales actualizados y otros materiales audiovisuales sobre el fujimorismo y el 5 de abril. Asimismo, recomiendo a los tuiteros seguir el topic #5deabril para leer los comentarios de dicha red.

Una de las cosas más completas publicadas en la web, tanto por los temas que toca como por la fuentes que utiliza y enlaza, es el texto "Lo bueno, lo malo y lo feo" publicado en Bajo la lupa N°4 el año 2008. Para no olvidar cómo cayó Abimael Guzmán (uno de los mitos del fujimorismo) recomiendo este post de Marco Sifuentes del año 2007. Godoy analiza los 18 años del fujimorismo en este post. Carlos Meléndez analiza la aprobación del golpe del 5 de abril a través de la única encuesta confiable y se pregunta si realmente han cambiado las condiciones desde 1992. Hans Rothgiesser se aproxima al tema de las responsabilidades colectivas desde un mensaje cinematográfico. Del archivo: Carlos Iván Degregori analiza las consecuencias más perversas del fujimorismo en este artículo titulado Magaly, las vedettes... y el "Presidente Gonzalo". La página oficial de Alberto Fujimori no menciona nada al respecto (en realidad no se actualiza desde hace mucho tiempo).


The fall of Fujimori (Ellen Perry 2005). Parte 1.


Lo que no viste del 5 de abril de 1992. Marco Sifuentes.


La destrucción de la democracia. Ideele Televisión.


Tres años que cambiaron la historia. Versión oficial del fujimorismo. 1993

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por tu esclarecedor post sobre ese 5 de abril.

Saludos
Eduardo Malpica R