16 sept. 2010

¿El capital feliz? McDonald's abre sus puertas en Moscú (1990)

"Макдоналдс" Fotografía del primer McDonald's abierto en Moscú en 1990.

Ideología de consumo y hamburguesas. En medio del derrumbe del sistema político y económico de la Unión Soviética (URSS), uno de los íconos del sistema de consumo norteamericano, la transnacional tienda de hamburguesas y comida rápida McDonald's hace su ingreso a Moscú con permiso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), el corazón de la superpotencia comunista, mostrando los beneficios del libre mercado y el consumo traducidos en felicidad y bienestar (mismo discurso utilizado por la Coca-Cola). Si bien la expectativa de parte de la población rusa en probar estos nuevos aspectos del capitalismo consumista provocó interminables colas (lo mismo sucedió con el consumo de drogas y los filmes pornográficos), las imágenes propagandísticas distan mucho de la realidad económica de los últimos y aciagos meses del régimen soviético.


Largas colas (de alrededor de 8 kilómetros) para ingresar al McDonald's en Moscú, 1990.

La caída de la URSS tuvo como uno de sus principales factores la crisis económica por la que pasaba el régimen. Luego de una larga historia de control estatal de los medios de producción, colectivización y planificación centralizada de la economía a través de los llamados "Planes Quinquenales" (gracias a lo cual la URSS consiguió un importante desarrollo industrial entre 1930 y 1970), los líderes soviéticos como Leonid Brezhnev (Secretario General del PCUS entre 1964 y 1982) empezaron a plantear reformas destinadas volver más competitivas a las empresas más allá de los controles administrativos.

Medir la economía soviética de esos años es una labor aun difícil en la actualidad, debido a aspectos metodológicos y cuantitativos (recomiendo este post de Abram Bergson sobre el tema). En los años del comunismo la información era manipulada con fines propagandísticos tanto locales como internacionales. Recién con la reforma de acceso transparente a la información que en parte propuso la glasnost de Mikhail Gorbachev se pudo comprobar que la economía soviética estaba muy por debajo de los índices macroeconómicos de su potencia rival Estados Unidos. Dos cuadros ilustran este punto:


Cuadro 1: Comparación entre el PBI y el consumo de la URSS y EEUU en 1990.
Con información de la CIA y del Programa Comparativo Europeo (ECP por sus siglas en inglés)

Fuente: Abram Bergson "How big was the Soviet GDP?" p. 2

Cuadro 2: Comparación entre las economías de la URSS y EEUU en 1989,
según la base de datos de la CIA.
Fuente: Wikipedia.


Si bien la Unión Soviética aparentaba ser una economía saludable entre 1970 y 1980, en realidad vivía una crisis de producción industrial y agraria que distaba mucho de las épocas de oro de la URSS hacia la década de 1950 y 1960 (cuando eran los principales productores mundiales de hierro, carbón o petróleo), precisamente cuando la tecnología rusa consiguió la mayoría de los logros de la carrera espacial. Sin embargo, un aspecto de la economía rusa permanecía intocable (o peor aun, aumentaba): el porcentaje del PBI destinado a la producción de armamento, que se calcula entre 20% y 30%. La economía rusa era un gigante militarizado con pies de barro y bastó la ofensiva militar/mediática de la administración norteamericana de Ronald Reagan (1981-1989) a través del delirante plan llamado Iniciativa de Defensa Estratégica (conocido como "La guerra de las galaxias") para que la debilidad soviética se transforme en debacle.

El plan de reforma económica de Gorbachev, perestroika, llegó tarde y fue insuficiente. Las reformas modernizadoras y liberalizadoras de la economía que proponía se aplicaron muy lentamente y no pudieron con el malestar social que se había agudizado gracias a la glasnost. Los ciudadanos soviéticos más escépticos no sólo confirmaron lo que ya se sabía, que la producción soviética no era tal y que habían perdido por goleada la guerra económica, que los logros del comunismo no eran tales y que la represión no era resultado de un complot internacional contra un sistema exitoso, sino un medio de control social interno que ya había llegado a un límite insostenible.

¿Qué sucedió con la economía rusa luego de la caída de la URSS en 1991? El nuevo gobierno de Boris Yeltsin fue el encargado de transformar la economía planificada por el Estado a una economía dependiente de los designios del libre mercado, a través de un shock económico que destruyó los sistemas de control y bienestar social del inexistente sistema soviético. Esto provocó una drástica reducción de la esperanza de vida y del ingreso per cápita, así como un aumento del desempleo y del crimen. Para completar la figura, el gobierno de Yeltsinen un acto de desesperación se alió con sectores de la mafia rusa (que a su vez se alió con antiguos funcionarios de la KGB) que coparon y corrompieron al nuevo Estado, al mismo estilo que la antigua nomenklatura soviética. Todo esto provocó un proceso de hiperinflación que llegó a su punto máximo en 1998, el peor año de la crisis rusa:

PBI ruso entre 1992 y 2009. Fuente: Commons.

La reforma económica de shock demostró que sin los respectivos organismos de control o supervisión institucional el mercado capitalista salvaje demuestra su rostro más brutal: crimen, mafias, corrupción, desigualdad y empobrecimiento. Al final los rusos lograron contribuir al fin de la doctrina del shock que era recomendada por Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional como el mejor método de reformas durante los ochentas y noventas, al mostrar los pésimos resultados de la misma en la sociedad rusa. Inclusive luego de los años de la recuperación económica (desde el 2000 durante el gobierno de Vladimir Putin) las peores prácticas de la mafia, la corrupción y la represión han continuado en la sociedad rusa. El mismo Putin, ex agente de la KGB es una prueba viva de la estrecha relación entre los grupos de poder de la ex URSS, la mafia y la nueva élite industrial concentrada en la extracción de gas natural (la empresa estatal Gazprom). ¿A eso se refería McDonald's con los mágicos momentos o los dulces sueños de sus comerciales?


Publicidad de McDonald's Moscú, 1990.

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Más fotos en este post: First McDonalds Rest in Russia, 20 Years Ago (English Russia)

Russia’s Evolution, Seen Through Golden Arches (NYTimes)

Más sobre Rusia o la URSS en LBH.


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1 sept. 2010

Simposio sobre cultura visual y revoluciones de independencia americanas en el MALI


Desde el día de ayer se viene desarrollando en el renovado Museo de Arte de Lima (MALI) un interesante simposio llamado Cultura visual y revolución: Hispanoamérica 1808-1830. Se trata de una excelente oportunidad para analizar, discutir y actualizarse acerca de las últimas investigaciones que se están realizando desde la historia del arte para analizar el fenómeno de la independencia hispanoamericana y el legado visual de la misma.

Según la nota de prensa del MALI:

“Cultura visual y revolución: Hispanoamérica 1808-1830” reúne a investigadores de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, España, EE.UU., Francia, México y Perú, que han emprendido el estudio de diversos aspectos del arte y la cultura del período de la independencia con el fin de debatir acerca de un campo aún poco explorado en la historiografía regional. Pues si bien en la última década una multitud de estudios históricos ha contribuido a enriquecer el debate en torno a las independencias americanas, no ha sucedido lo mismo en el campo de la historia del arte, que empieza recién a estudiar el impacto de las revoluciones en la cultura visual.

Este simposio internacional es organizado en el marco del proyecto colectivo de investigación “José Gil de Castro. Cultura visual y representación: del antiguo régimen a las repúblicas sudamericanas”, llevado a cabo desde fines de 2008 con el apoyo de la Fundación Getty de Los Ángeles. Realizado con el propósito de investigar el período desde el estudio en profundidad de uno de los pintores más representativos de la época -José Gil de Castro (Lima, 1785 - ca. 1837)- se trata de uno de los primeros proyectos emprendidos en nuestro país de cara al bicentenario de la Independencia.

Es muy grato ver cómo se va calentando el tema del bicentenario en nuestro país. En este coloquio están participando especialistas de primer nivel como Roberto Amigo, Néstor Barrio, Phillipe Bordes, Federico Eisner, Juan Carlos Estenssoro, Natalia Majluf y Luis Eduardo Wuffarden, entre otros. Los comentaristas también son de primera: Cristóbal Aljovín, Jesús Cosamalón, Cecilia Méndez y Scarlet O'Phelan. El programa entero lo pueden ver en las siguientes imágenes (hacer click para agrandar).


Recomendamos a todos los interesados a participar en este coloquio aunque sea en su último día. El ingreso es libre, inscripciones e información: mmontezuma@mali.pe / 204-0000 anexo 203.


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